He aquí la lección de meteorología prometida. Por lo pronto, quiero hacer una observación sobre la naturaleza, concretamente sobre la lluvia en París. Aunque yo sigo con la sensación de que aquí no llueve, y que las botas de agua que me compré están guardando polvo en el armario, es cierto que sí llueve.
Pero la lluvia de aquí es muy distinta a la que yo estoy acostumbrada, es decir, a ver caer gotas de lluvia en el suelo, tejados, etc. La lluvia aquí consiste en lo siguiente:
Se forman unas bolsas de aire que es probable que ya estuvieran antes, pero ahora las ves. Ves una especie de bola blanca, como de niebla, pasar ante tus ojos (yo vivo en un 3º piso, así que la veo desde la distancia, la veo bien, , y cargan gotitas de agua. Esas bolas blanquecinas se van moviendo, siempre en la misma dirección, hacia donde sopla el viento, pero en horiztontal. No podemos decir que la lluvia cae, porque no cae, sólo se desplaza. Yo, al principio, no sabía que eso era llover. Y me di cuenta porque al verlas, me extrañé, me fijé, y entonces vi que si alguna vez una de las bolas impactaba contra mi ventana, ésta se llenaba de gotitas.
No puedo colgar una foto de las bolas, porque no se aprecian, pero sí que colgaré una de la prueba de que el agua sigue un recorrido extraño.
Haré un último comentario, en referencia a los pajaritos, en honor a quien he puesto el título. Anteayer pasaron varias bandadas de pajaritos muy pequeños, y hace unos días vi el mismo fenómeno en Créteil (donde está la universidad), moviéndose todos a la vez, no van flechados en una dirección, sino que antes dan un par de vueltas, supongo que tienen que adaptarse a las corrientes de aire. Todas las bandadas vienen de una dirección y se van hacia otra, emigran. Es un momento bonito.
Aparte de estas aventuras que vivo a través de las ventanas, no puedo contar mucho más, ya que no me muevo de mi escritorio más que para ir a la cocina y a dormir. Ayer fue la excepción, ya que tuve que ir a la universidad para la última clase, y ya me quedé allí estudiando en la biblioteca. Cómo no, los franceses la volvieron a liar.
1. Mientras imprimía algunos apuntes, el imbécil del vigilante de la sala de informática, mandó a imprimir unas hojas que se colaron entre mis apuntes, hasta que me di cuenta y eliminé su tarea. Cuando cogí los papeles y los enseñé a todo el mundo para ver de quién eran, él no dijo nada. Supe que eran suyos cuando lo vi después riéndose de mí.
2. Necesitamos los planes docentes de las diferentes asignaturas para mandarlos a la universidad de barcelona (upf). Pasamos por 5 despachos diferentes (bueno, uno de ellos resultó ser un aula en plena clase, y otro una clase vacía, antes de que por fin nos diesen una solución. Como no nos pueden dar los correos de los profesores, ¡no fos cas que los acosáramos a emails, eso sería insoportable!, nos dieron una dirección al que enviar nuestra solicitud, que sólo podía concernir a ciertas asignaturas, y después de seguir intentándolo un rato más, otra dirección para el resto.
3. A las seis y media de la tarde, la biblioteca se empezó a vaciar, hasta que nos echaron, a las siete. Sé que no es nada del otro mundo, pero una prueba más de que Paris nos intenta expulsar como puede; ya sea cerrando una biblioteca justo el día de la semana en que queremos ir, ocupando todos los sitios de la sala de lectura de mi residencia cuando queremos estudiar o, esta vez, cerrando a una hora de vergüenza.
Eso es todo amigos, a ver si esto se aviva un poco, porque vivo en una atmósfera depresiva, y echo de menos Barcelona.
* Último punto: pasó hace días, pero también merece ser publicado en este blog de denuncia: aunque el calendario del año escolar marca los exámenes en enero, y así nos lo explicaron en la charla inicial a todos los alumnos erasmus, este miércoles recibimos la interesante noticia de que faltan 12 días (ahora ya sólo 9) para los tres primeros exámenes. (Tenían que ser 4, después de una batalla campal contra los italianos y algunas súplicas al profe, que nos pasaran uno a enero.)
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