Esta noche será espectacular: según mi teoría basada en la inducción, si la mañana fue un absoluto desastre, el mediodía podía haber ido peor, y se anuló la clase de la tarde... Es que el día acabará super bien!
Me he dado cuenta de que este blog tiene muchos números de acabar siendo una recopilación de quejas, ya que me paso el día diciendo que escribiré una carta al director del periódico por tal o tal otro tema, y todo el mundo sabe que no lo haré. Aunque también podría terminar actuando de diario, y eso sería penoso. Así que me limitaré, al menos por hoy, a contar la experiencia del pomelo, que es una gran metáfora de la vida, como sólo algunos conseguirán ver.
Entrando en la cafetería, con esa mezcla de miedo y asco que nos invade cada vez que aparece el hambre y quiere decir que toca comer, enseguida he visto como entrante el pomelo (entre otras cosas), y con cara de asco se lo he avisado a mi gran amiga M.G., que ha malinterpretado la cara y ha pensado que me refería a que qué original. Harta de las ensaladas envasadas o similar, ha cogido toda ilusionada su medio pomelo (¡no nos pasemos!) y lo ha puesto en su bandeja. Me he sentido un poco "especialita" con la comida, ¡mira que no considerar el pomelo como un apetitoso entrante normal! Después de tomar nuestro respectivo plato principal, M.G se queda mirando el pomelo... .... Sí, realmente, el pomelo le llamó la atención por original, quizá por el color rosa brillante que tenía... Pero no tenía ni idea de cómo comerlo, en caso de que eso sea posible.
Finalmente, hemos decidido que exprimirlo sería la mejor opción, así que con un poco de azúcar, ha/hemos marraneado un poco, aquello parecía una medicina, pero ha quedado como un zumo de naranja, pero más amargo. Eso, el jugo. La pulpa, ha quedado un poco fea, y más cuando M.G. ha sugerido la idea de chupar de ahí lo que quedase.
Bueno, cabe mencionar que, después de 4 horas y media de clase de Dictation, esta vez sin interrupciones epilépticas, son comprensibles, y hasta deseables, estos lapsus.
Una última cosa, voy a hacer recuento de las personas de cierto color (no diré cuál) que son desagradables conmigo. Aunque nunca sabré el número exacto, porque desde que llegué a Paris ya han sido muchas las que han entrado, molestado, y salido de mi vida, las contaré a partir de ahora.
Contador: 1


Para haberos visto como exprimíais el pomelo, en México lo beben con tequila!
ResponderEliminarHaz mejor que esas "personitas" no entren en tu vida, con la experiencia las aprendes a evitar!
Ya he conseguido agregarte a los Blogs que sigo.Pinchando el cuadrito del perfil. Pefil de Blogger:Administrar los Blogs que Sigo.Añadir y copiando la URL.
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